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En el último programa de la temporada de Saturday Night Live, Colin Jost y Michael Che hacen un intercambio de chistes en la sección Weekend Update, escribiendo cada uno bromas vergonzosas para que las lea el otro.
Desde que Jost se casó con Scarlett Johansson en 2020, Che se ha deleitado atormentando a su compañero al darle a leer chistes picantes sobre su esposa, la estrella de cine.
En mayo, Jost rio y agachó la cabeza tímidamente mientras leía su chiste: “ChatGPT ha lanzado una nueva función de asistente de voz inspirada en el personaje de inteligencia artificial interpretado por Scarlett Johansson en Her, una película que nunca me he tomado la molestia de ver, porque sin ese cuerpo, ¿qué sentido tiene escuchar?”.
Y a ese cuerpo, ¿qué le pareció ese chiste?
“Creo que me quedé en blanco cuando lo dijo”, dijo Johansson, con su risa juguetona. “Desde luego, no me enojo. Digo, por supuesto me aterra el hecho de que tendré que esconderme, que recibiré un montón de cartas de odio. Sin embargo, de alguna manera, inmediatamente después, puedo tomarme una cerveza con Che”.
La actriz, de 39 años, estaba acurrucada en un sofá del Hotel Whitby, en el centro de Manhattan, con los pies descalzos metidos debajo de sus piernas. Los que conocen a Johansson hablan de su espíritu tranquilo, su generosidad, su comportamiento que nada tiene que ver con el de una diva y su “visión fundamentalmente positiva”, como dice su marido.
“Sabe muy bien lo que quiere en cada etapa de su vida y de su carrera”, aseguró Jost.
Johansson se encuentra promocionando la primera película de su casa productora, La otra cara de la Luna, una aventura sobre un falso alunizaje y el amor verdadero, coprotagonizada por Channing Tatum y Woody Harrelson y dirigida por Greg Berlanti.
En una escena en que la estafadora convertida en genio de la publicidad interpretada por Johansson intenta convencer a los legisladores de que asignen más fondos a la NASA, Jost aparece como un senador con gafas; el comediante dijo que su personaje era “una combinación del senador Mitch McConnell y el Gallo Claudio”.
En un mundo en el que escasean las estrellas de cine, Johansson es una auténtica luminaria, con una voz celestial que evoca a las de la década de 1940, cuando todas las actrices importantes tenían esas grandes voces, tan características.
Johansson fue actriz desde niña. Junto a Robert Redford, protagonizó El señor de los caballos. Más adelante alcanzó mayor fama en Perdidos en Tokio, de Sofia Coppola, que rodó cuando tenía 17 años.
Tras un matrimonio de casi tres años con Ryan Reynolds, se casó con el periodista y ejecutivo publicitario francés Romain Dauriac y se mudó a París. Con él tiene una hija, Rose, que ahora tiene 9 años. La actriz y Jost, de 42 años, tienen un hijo de 2 años, Cosmo.
Se conocieron cuando Jost tenía 23 años, en su primer año con SNL, y Johansson tenía 21, cuando fue presentadora del programa por primera vez.
Se veían cada varios años cuando ella volvía a presentar el programa, pero siempre estaban en relaciones con otras personas. Luego, cuando ella volvió a ser presentadora en 2017, ambos estaban solteros.
“La invité a salir después de la cena de presentadores que tenemos los martes por la noche”, contó. “Solo le dije: ‘¿Quieres ir a tomar algo?’. Luego estuvimos tomando copas como hasta las 4 a. m. Fue genial. No fue bueno para mi escritura, pero sí para mi futuro matrimonio”.
Johansson ha hecho campaña a favor de candidatos demócratas y se ha manifestado a favor de los derechos de la mujer. Hace algunos años conoció al presidente Joe Biden, y lo ha visitado en el Despacho Oval. Le gustan sus valores y su equipo. Comentó que las encuestas que muestran que Donald Trump podría volver a la Casa Blanca la hacen sentir como si estuviera viviendo “una extraña pesadilla”.
Le pregunté a Johansson, que es judía, qué pensaba de los espantosos estallidos de antisemitismo en todo el país.
“No me sorprende el antisemitismo”, respondió simplemente. “No debería sorprender”. (Johansson fue nominada a un Oscar por su papel en la película de 2019 Jojo Rabbit, donde interpreta a la madre de un joven hitleriano; el niño se entera de que ella forma parte de la resistencia y que esconde a una niña judía en casa).
Aunque periódicamente se pronuncia sobre los asuntos que le preocupan, nadie esperaba que encabezara la ofensiva en dos de los mayores problemas a los que se enfrenta su industria.
Hablando de doblegar gigantes, su récord es impresionante: dos de dos.
Su combate más reciente fue con Sam Altman, de OpenAI. En mayo, cuando Altman presentó el nuevo asistente de voz de su empresa, Jost recibió un mensaje de texto de un amigo en el que le preguntaba: “¿Ya escuchaste la nueva voz de ChatGPT? Suena exactamente igual que tu esposa”.
El año pasado, Altman había pedido a Johansson —quien interpreta a una asistente virtual de inteligencia artificial llamada Samantha que se vuelve cada vez más humana en la película Her, coprotagonizada por Joaquin Phoenix— que prestara su voz para Sky, una de las voces para el nuevo modelo de OpenAI. Ella se negó: “No, gracias. No es para mí”.
Cuando Johansson escuchó a Sky y “esa voz se lanzó al mundo, fue irreal. De pronto empecé a recibir toda clase mensajes”.
Altman afirmó mediante un comunicado que había contratado a otra actriz, que casualmente tenía una voz parecida, para crear la voz de Sky, antes de pedirle a Johansson que fuera “una sexta voz” para ChatGPT. Todo fue un malentendido, dijo, no una imitación o una clonación de su voz. Sin embargo, luego de que Johansson se quejara, la voz de Sky fue “pausada”.
En 2021, también se enfrentó al poderoso Disney, presentando una demanda alegando incumplimiento de contrato porque el estudio estrenó Black Widow en Disney+ Premier Access simultáneamente con el estreno en cines.
El director ejecutivo de Disney en aquel momento, Bob Chapek —que más tarde fue destituido— manejó mal las cosas. Cuando el estudio acusó a Johansson de ser “insensible” a los efectos de la pandemia cuando se opuso al doble estreno porque reduciría los ingresos en taquilla, que determinaban sustancialmente su salario, Chapek no se percató de que se estaba comportando como un King Kong acosando a Fay Wray.
Después de todo, ella había ayudado a Disney a ganar miles de millones con su largo reinado como la pelirroja protagonista de la franquicia Black Widow de Marvel. Como planteó su agente, Bryan Lourd, atacaron a su personaje y violaron su contrato, trasladando deliberadamente “el flujo de ingresos y beneficios a la parte Disney+ de la compañía, dejando a los socios artísticos y financieros fuera de su nueva ecuación”.
Ella dijo que la demanda fue un episodio “difuso” porque se produjo en pleno apogeo de covid, justo cuando estaba a punto de tener a su bebé. Disney cedió a los tres meses y llegó a un acuerdo con la estrella.
Jost me dijo que la gente siempre se sorprende de “la cantidad de cosas normales que ella hace. Va al supermercado. Se le da muy bien usar gorra y no para de moverse. Es capaz de pasar un poco desapercibida, pero también de hacer todas esas cosas cotidianas y disfrutarlas”.
Johansson dice que le encanta pasear por Nueva York, recorriendo “kilómetros y kilómetros” con sus zapatos deportivos Hoka blancos y pasar el rato en Central Park.
¿Y nadie la molesta?
“No”, dice sonriendo. “Es Nueva York”.


