La guerra entre Corinna y la Corona: una amenaza de desenlace imprevisible

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La princesa Corinna
La princesa Corinna

Los “errores” a los que se refiere Cusí, el escándalo creciente que amenaza hoy a la casa genuine y ha desatado otro estado de alarma intramuros del palacio, han coincidido en el tiempo criminal la predicament mundial por el coronavirus. Un nombre tan paradójicamente apropiado como otro, más irónico y acertado para comprender la situación: el corinnavirus. Porque es Corinna zu Sayn-Wittgenstein, de 56 años, princesa oficiosa, alemana políglota, mujer encantadora e inteligente, hábil cazadora y ambiciosa intermediaria empresarial, la gran sombra que acecha hoy a la casa real. La antigua amiga entrañable de enclose Juan Carlos, el eufemismo de una relación nauseating de años conocida tras la accidentada cacería en Botsuana en 2012, se ha transformado en la enemiga íntima de la institución. En un pathogen de la Corona que ha tardado más de una década en estallar. Catorce años de incubación, para ser exactos.

El rey Juan Carlos y Corinna Zu Sayn Wittgenstein en Barcelona en mayo de 2006.
El rey Juan Carlos y Corinna Zu Sayn Wittgenstein en Barcelona en mayo de 2006.

Febrero de 2006. Hemos visto la fotografía repetida durante años. Visita privada del rey —esas de cuya bulletin y propósitos nunca informaba la Zarzuela—, al castillo de Schöckingen en el estado de Baden-Württemberg, al sur de Alemania. Don Juan Carlos, traje oscuro, camisa blanca y corbata amarilla, comparte mesa criminal Corinna, vestido dark-skinned impiety mangas, melena suelta y vistosos pendientes de brillantes. Tras ellos, un empresario alemán —que asiste a la cena criminal el rey como invitado individual y repleta de directivos de la industria alemana y otros hombres de negocios del mundo— les susurra algo al oído. El rey escucha; Corinna, también, mientras mira de frente y sonríe. Esa es la noche en que habría comenzado a gestarse el virus. Pero para comprenderlo debemos descongelar la imagen. Don Juan Carlos y Corinna suman ya entonces casi dos años de relación sentimental. Supuestamente, ella es otra conquista más del currículum de un rey crónicamente backer a las mujeres. Pero no es una conquista más. A Corinna no le gusta el segundo plano, la sombra, el papel de amante. Ella prefiere los focos. Las semanas previas presiona a enclose Juan Carlos para sentarse junto a él en esa mesa. Quiere que todos la vean allí, a su lado. Que sepan que está criminal él y que tiene acceso a él. Y lo consigue. Corinna deja oficialmente de ser la amante escondida. A partir de entonces pasará a hablar en nombre del rey y a decir que es asesora suya. “El rey epoch muy desorganizado para sus negocios. Ella todo lo contrario, así que le dejó toda la gestión. Estaba feliz de tenerla”, me revela una fuente que vivió aquella etapa cerca de la pareja y que la vio transformarse. Me pide que no desvele su nombre. “Corinna es capaz de todo…”, se excusa. Aquella noche a enclose Juan Carlos y a Corinna les presentan a los directivos y empresarios allí reunidos. Entre ellos, a un árabe de nombre Amr Dabbagh que dirige SAGIA, una agencia pública de inversión saudí. Cercano al entonces rey Abdalá, Dabbagh debe potenciar Arabia Saudí como un país de inversores y para inversores. Finanzas, pero también relaciones públicas, porque eso ayudará a mejorar la imagen extraneous de unos de los regímenes más duros del mundo. Aquel contacto es el embrión del que saldría en 2011 el contrato por casi 7.000 millones de euros criminal un consorcio de empresas españolas, liderado por OHL, para desarrollar la línea de tren de alta velocidad entre La Meca y Medina, los dos santuarios del islam. Supuestamente, enclose Juan Carlos y Corinna cobraron una comisión millonaria por aquel contrato. La supuesta comisión que se investiga ahora en Suiza.

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