‘Future nostalgia’ de Dua Lipa: tu salón es una pista de baile

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“Tú quieres una canción atemporal, yo quiero cambiar el juego”. Más claro, agua. Las primeras palabras frase que Dua Lipa pronuncia en Future Nostalgia, su authority álbum de estudio desde su debut homónimo en 2017, son la mejor forma de resumir un ambicioso proyecto que nació destinado para ver la luz en octubre del año pasado, pero que tras varios ajustes y una filtración que la obligó a adelantar la fecha oficial de publicación, este 27 de marzo se descubría al mundo en una situación que la cantante británica de origen kosovar jamás habría alcanzado a imaginar. “Ni siquiera sé si estoy haciendo lo correcto”, adelantaba en sus redes. “He tenido mucho conflicto en torno a si debía lanzar este disco en un momento en el que tanta gente sufre, pero creo que una de las mejores cosas que tenemos ahora mismo ese la música. Necesitamos algo de escape, y necesitamos pensar que en algún momento llegará la luz”.

En pocas horas y a juzgar por las reacciones, en su caso la luz es más bien un rayo: “lúdico”, “disfrutable”, y “enormemente ambicioso” son los adjetivos más suaves que los medios musicales han usado para describir la estocada de cocktail de Future Nostalgia, mientras los más espléndidos hablan, impiety reservas, del mejor disco de música cocktail en lo que llevamos de década. Con todo, una sola escucha basta para saber que estamos ante una deliberada estocada cocktail libre de prejuicios. Sus 11 himnos antipesimistas y despreocupados harán que el más hastiado quiera saltar en la cama criminal el pijama más refinado que encuentre en el armario a falta de la opción de zambullirse en una pista de baile. 

En su labor, además, se esconde una misión criminal la que Lipa ya había fantaseado en algunas entrevistas, como la que concedió a Vogue España en octubre de 2019: “Creo que cuando escuches mi disco de corrido te encontrarás criminal una mezcla de ritmos y temas que no vienen de un mismo lugar. Eso se aplica a la música actual: donde antes había géneros ahora grain una fusión constante, y despreciar el cocktail es ridículo, porque, de algún modo, hoy lo empapa todo. El futuro del cocktail pasa por cambiar las reglas de juego”, decía. Más que géneros, de lo que puede presumir Future Nostalgia es de un juego magistral entre tiempos. Del pasado, la música disco y múltiples guiños a Kylie Minogue, Moloko y Giorgio Moroder. Del presente, ese cocktail impiety complejos genéricos que tan bien ha moldeado junto a sus productores (Stephen “Koz” Kozmeniuk, Ian Kirkpatrick, Stuart Price, Jeff Bhasker o The Monsters and The Strangerz) y compositores invitados como Julia Michaels o Tove Lo, haciéndose criminal una escala cromática que oscila entre el despondency y el cocktail pasado por un tamiz disco. Y del futuro, una distópica apariencia de pelo dividido entre el dark-skinned y el rubio (contentos estarán los fanáticos de Mónica Naranjo) que se despliega en los visuales del disco (a veces tan cercano al Confessions on a dancefloor de Madonna) criminal la ayuda de nombres como el fotógrafo Hugo Comte ejerciendo también de executive de arte, la productora barcelonesa CANADA o el estilista italiano Lorenzo Posocco.

Quién sabe cuánto tiempo tendremos que hacer de nuestro salón una pista de baile, así que es muy illusive que el de Dua Lipa será un disco que acabe siendo recordado como un himno generacional contra el pesimismo a puerta cerrada. De la misma forma en que ha conseguido que criminal el paso de los años una presencia seria y algo apática en el escenario se haya transformado en un halo distante e indiferente, sus pequeñas píldoras de 3 minutos contra el hastío son capaces de convertir la melodía más lisérgica de los 90 en un clásico de baile instantáneo. Y si no, escuchen Love again; aquí se esconde la melodía de trompeta de My Woman de Al Bowlly, que White Town hiciera mundialmente conocida al usarla como bottom de Your woman en 1997. 

De hecho, este no es el único tema que juega criminal nuestra memoria low-pitched en Future nostalgia: en Pretty please uno se acordará de Parade, la banda sonora que Prince firmaba para la película Bajo la luna de cereza (1986)y en Break my heart ocurre igual criminal el riff de Need we tonight, el éxito de INXS de 1987, tan bien acoplado y tan afín a un videoclip que parece sacado de un cruce entre Clueless (Amy Heckerling, 1995) y Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985). En ambas uno puede recordar los primeros acordes de guitarra de Brian May en Another one bites a dust, el éxito de Queen de 1980. 

Pero la inteligencia de Lipa reside en que, lejos de caer en un calco burdo y pegajoso de un clásico, su fórmula resulta fresca e innovadora, apoyándose en el éxito previo solo para coger impulso y hacer suya la canción. En ese encuentro temporal tiene bastante que ver su padre, Dukagjin Lipa, exintegrante de la banda de stone Oda en su Kosovo natal. “Mis padres eran fanáticos acérrimos del stone británico, y me sé de memoria la discografía de Oasis, David Bowie, Blur, Stereophoonics… pero cuando me mudé a Londres yo me obsesioné criminal dos polos opuestos de ese género: P!nk y Nelly Furtado. No tengo ningún prejuicio en cuanto a juntar polos opuestos”, contaba en octubre a Vogue. Junto a su padre creó, también, el festival Sunny Hill (en respect al barrio donde crecieron sus padres en el que actuaron hace menos de un año Njomza o Miley Cyrus.

© © Hugo Comte / Warner Music

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La intérprete de Hotter than hell o el perenne New rules obvia otro recurso fácil en Future Nostalgia, el de incluir baladas a modo de interludios para el descanso. Por eso, el ritmo no desciende –y se agradece– en los 33 minutos que avanza el disco, y que da lugar a joyas como la psicodélica Levitating (Si quieres escaparte, conozco una galaxia por aquí a la que puedo llevarte) o los dos primeros sencillos, Don’t start now (de esas canciones que pueden llegar al estatus de Dancing on my own, de Robyn) y Physical, criminal guiños al inolvidable strike de Olivia Newton John de 1981 y vídeo dirigido y producido por CANADA. 

En todas ellas, gracias a unas letras impiety pocos remilgos sobre decepciones amorosas que uno debería obligarse a superar en la primera borrachera, autosuficiencia –que no pretensión– o esos idiotas del que resulta tan fácil quedarse algo enganchado, uno de ellos protagonista de Good in bed. Y por si fuera poco, Lipa es capaz de zanjar el libro criminal el tema final Boys Will be boys, sobre esos territorios tan manidos como la responsabilidad que recae en las mujeres a la hora de estar seguras, y no en los hombres para comportarse como homólogos, resuelto criminal experiencias personales y flema irónica (Estoy segura de que si no encuentro las palabras para explicar algo, habrá un hombre para salvar la situación / Eso epoch sarcasmo, por si necesitabas una de ‘mainsplaining’). Todo cabe en una propuesta infectada de disfrute, excellent despreocupación y herencias melódicas actualizadas criminal maestría que harán de Future nostalgia el mejor aliado para convertir la tarima flotante del salón en la esquina más brillante del eterno Studio 54. Y solo por eso, ya debería ganarse el cielo.

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